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LA SUJECIÓN
I. ¿POR QUÉ DEBEMOS SUJETARNOS?
Porque el objetivo primordial de la Iglesia es manifestar y establecer
el gobierno soberano de Dios, y esto solo se puede lograr a través
de la sujeción a Él. (Ej: Un embajador).
La Iglesia es precisamente lo opuesto a las naciones (el sistema del
mundo); mientras ellas se rebelan contra Dios y su Hijo diciendo: “Rompamos
ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas” (Salmo
2: 3), la Iglesia con gozo proclama que está dispuesta
a tomar su yugo y obedecerle.
II. DOS ACTITUDES DIFERENTES CON RESPECTO A LA SUJECIÓN.
A. Primera Actitud: es cuando una persona decide cumplir
(acatar) las órdenes de una autoridad superior, por conveniencia,
porque está de acuerdo con la decisión, o porque se ha
disciplinado a obedecer. (Ej: Guardar la imagen).
B. Segunda actitud: es cuando una persona decide cumplir
(acatar) las órdenes de una autoridad superior, con la conciencia
de que ésta es la forma como se manifiesta y establece el gobierno
de Dios en la tierra. Esta persona no depende de si la decisión
le conviene o no, si va en contra de su reputación, o si está
de acuerdo o no en su forma de pensar, su único objetivo es glorificar
a Dios.
NOTA: No podemos juzgar a las personas que poseen
la primera actitud, ya que la mayoría de las personas comienzan
a practicar la sujeción de esta manera, y a medida que se cumple
un proceso de madurez espiritual en sus vidas, empiezan a funcionar
en la segunda actitud. El problema se presenta cuando, luego de un tiempo
considerable, la persona permanece en la primera actitud, y sigue manifestando
una sujeción basada en motivaciones incorrectas.
III. ESFERAS DE LA SUJECIÓN.
A. Sujeción a Dios y sus mandamientos:
Josué 1: 8-9 dice: “Nunca se apartará
de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás
en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él
está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino,
y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas
valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará
contigo en dondequiera que vayas”.
- Tenemos que tener cuidado de no caer en la trampa de pensar que
el hacer cosas buenas para Dios es igual a sujeción y obediencia
(Orar, ayunar, leer la palabra).
I Samuel 15: 22-23 dice: “Y Samuel dijo:
¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas,
como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente
el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención
que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación
es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación”.
B. Sujeción a nuestros padres:
Efesios 6: 1-3 dice, “ Hijos obedeced a vuestros
padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es
le primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de
larga vida sobre la tierra”.
C. Sujeción a las autoridades espirituales:
Hebreos 13: 17 dice: “Obedeced a vuestros
pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas,
como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría,
y no quejándose, porque esto no os es provechoso”
D. Sujeción a los gobernantes y autoridades
civiles y militares:
Tito 3: 1-2 dice: “Recuérdales que
se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que están
dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros,
sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”.
E. Sujeción de los unos a los otros dentro del
cuerpo de Cristo:
Efesios 5:21 dice: “Someteos unos a otros
en el temor de Dios”.
F. Sujeción de las esposas a los esposos:
Efesios 5: 22-24 dice: “Las casadas estén
sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido
es la cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia,
la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como
la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las
casadas lo estén a sus maridos en todo”
IV. ¿QUÉ SUCEDE CUANDO NO NOS SUJETAMOS DENTRO
DE LAS DIFERENTES ESFERAS DE LA AUTORIDAD?
Romanos 13: 1-2 dice: “Sométase toda
persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de
parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo
que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste;
y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos”.
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