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PUREZA MORAL
Introducción:
Nuestros deseos son como la energía nuclear.
Pueden ser desatados con destrucción devastadora, o pueden ser
controlados, y así traer beneficios a multitudes. La Escritura
nos exhorta: “Huye también de las pasiones juveniles”
(2 Timoteo 2:22) y “sobre toda cosa guardada,
guarda tu corazón; porque de él mana la vida”
(Proverbios 4:23)
“Digo, pues: Andad en el Espíritu ,
y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la
carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra
la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis
lo que quisiereis” (Gálatas 5:16-17)
A. ¿Qué significa tener libertad moral?
Libertad moral es tener tus impulsos físicos
bajo el control del Espíritu Santo. Libertad moral es transformar
impulsos físicos en poder espiritual, de modo que desde tu interior
procedan beneficios que impartan vida a otros. “....Como dice
la Escritura, de tu interior correrán ríos de agua viva”
(Juan 7:38)
Libertad moral no es el derecho de hacer cualquier
cosa que tu quieras; es el poder para hacer lo que debieras. Es “...ser
fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que,
arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de
comprender con todos los santos....el amor de Cristo, que excede a todo
conocimiento (entendimiento humano)...” (Efesios
3:16-19)
B. ¿Cómo empieza la impureza moral?
Dios nos ha dado a cada uno de nosotros apetitos físicos
normales; sin embargo, también hemos nacido con una naturaleza
pecaminosa. En cualquier momento podemos despertar estos deseos físicos
aparte del control del Espíritu Santo, y luego rápidamente,
los apetitos físicos dominan los deseos espirituales.
El proceso de despertar incorrectamente los deseos
físicos dados por Dios se llama lascivia. (Véase 2 Coríntios
12:21 y Gálatas 5:19). El resultado
se identifica en Romanos 7:8 y I Tesalonicenses
4:5 como concupiscencia.
La concupiscencia es la condición del alma en
la cual la lujuria sensual es más fuerte que los deseos espirituales.
Cuando se violan las limitaciones a los deseos dados por Dios, inmediatamente
hay sentimientos de culpa.
Con mucha frecuencia la persona con la culta, intentará
volver al equilibrio de los impulsos, sólo para descubrir que
esto no es posible. Las pasiones sexuales no retornan automáticamente
a niveles más bajos de intensidad.
Salomón explicó este problema cuando
escribió acerca de las consecuencias de que un joven pierda su
pureza en la casa de una ramera. “Por lo cual su casa está
inclinada a la muerte, y sus veredas hacías los muertos; todos
los que a ella se lleguen, no volverán, ni seguirán otra
vez los senderos de la vida” (Proverbios 2:18-19)
Las consecuencias se explican más en Proverbios
5:20-23: “¿Y por qué, hijo mío,
andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno
de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante
los ojos de Jehová, y El considera todas sus veredas. Prenderán
al impío sus propias iniquidades, y retenido será con
las cuerdas de su pecado. El morirá por falta de corrección,
y errará por lo inmenso de su locura”.
Hay otro problema más en el área de la
concupiscencia: los deseos sensuales siguen creciendo. La impureza moral
es como un pozo cenagoso. Entre más lucha un hombre dentro de
él, más profundamente se hunde en él.
Actividades que antes satisfacían ya no lo hacen.
Se persiguen nuevas formas de placer sensual, y la persona sigue desplazándose
hacia la condición de reprobación.
Una persona réproba es la que ha rechazado la
verdad, que ha cauterizado su conciencia, y que cree “la mentira”.
La mentira es que el hombre es dios, y que el placer sensual es el propósito
último de la vida. Los engaños y perversiones sensuales
que conducen a creer la mentira, se describen en Romanos 1:25-29:
“ Ya me cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando
y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito
por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones
vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que
es contra la naturaleza, y de igual modo también los hombres...Y
como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó
a una mente reprobada...”
C. El dilema de ser de doble ánimo
Cuando se viola la conciencia mediante un acto de impureza
moral, se incrementan los impulsos sensuales, y se disminuyen los impulsos
espirituales, porque se le ha entristecido el Espíritu Santo.
Ahora la mente, la voluntad y las emociones se encuentran en medio de
dos fuerzas que se oponen.
Por una parte, el alma desea ser espiritual, pero por
otra parte el alma desea ser sensual. Esta condición de “alma
doble” es precisamente lo que Santiago describe en su epístola.
Este “...es semejante a la onda del mar, que es arrastrada
por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal
haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de
doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago
1:6-8)
El mundo usa el término “esquizofrenia”,
para describir una condición extrema de “doblado-ánimo”.
Sin embargo, el término del hombre carece de sentido, porque
no da idea ni de la causa, ni del remedio.
Si se permite que la condición de doble ánimo
persista, el Espíritu Santo seguirá siendo entristecido,
y los deseos espirituales se disminuirán aún más.
La persona en este estado, instintivamente percibe que sus deseos espirituales
deberían ser mas fuertes que sus impulsos físicos.
Por tanto, intenta compensar lo que falta en su vida
espiritual, con esfuerzo religioso. El resultado trágico es una
fachada pseudo-religiosa. Por fuera parece tener un carácter
espiritual fuerte, pero bajo presión, manifiesta una naturaleza
carnal.
Al poco tiempo se desarrolla en su alma otro estado:
pseudo-intelectualismo. Con deseos espirituales débiles, e impulsos
sensuales fuertes, empieza a discutir y debatir con ideas filosóficas
que escucha de otros, o que inventa por cuenta propia.
Pablo advierte acerca de estos pseudo-intelectuales
en Tito 3:10-11. El explica que éstos discuten,
porque tienen desviaciones morales, y lo saben.
D. ¿Cómo empezó la impureza moral en tu
vida?
Es muy posible que la impureza moral se haya iniciado
en tu vida con los mismos pasos que experimentó Eva en el huerto
del Edén.
1. Curiosidad Natural
La curiosidad natural no tiene nada de malo, siempre que esté
bajo el control del Espíritu Santo. Eva podía satisfacer
su curiosidad comiendo del fruto de todos los árboles del huerto,
excepto uno.
La limitación que Dios le impuso a Eva es idéntica
a la limitación que te impone a ti cuando se trata de curiosidad.
No has de adquirir conocimiento del mal mediante la experiencia. Más
bien debes discernir con tu espíritu cuando algo es malo, y rechazarlo.
Esta limitación se enfatiza muy claramente en
la Escritura: pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos
para el mal” (Romanos 16:19)
“Hermanos, no seáis niños en
el modo de pensar, sino sed niños en la malicia,
pero maduros en el modo de pensar” (1 Coríntios
14:20)
La insistencia actual en “libertad académica”
claramente viola esta limitación.
2. Despertar La Conciencia
Tu conciencia es un sistema de alarma dado por Dios. Se activa cada
vez que te acercas al mal, o el mal se acerca a ti. Tu conciencia te
dirá cuando algo está mal, aun cuando tus amistades o
maestros traten de convencerte de que está bien.
La primera señal de que tu conciencia ha sido
despertada es que viene a tu mente la pregunta, “¿Es correcto
que yo haga esto?”
Si no haces caso a esta señal, entonces empezarás
a pensar en razones para justificar la actividad en cuestión.
Esta racionalización debe reconocerse como la siguiente señal
de alarma.
Recuerda, no hay pecado que no puedas justificar de
alguna manera.
3. Exageración de los límites establecidos
por dios.
La primera pregunta que satanás le hizo a Eva, exageraba y ridiculizaba
la limitación que Dios había colocado sobre ella: “...
¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol
del huerto?” (Génesis 3:1)
La construcción hebrea de esta pregunta implica interrogativo,
expresando sorpresa. La pregunta literalmente era, “ ¿De
verdad es un hecho que Dios te ha prohibido comer de todos los árboles
del huerto?”
Este ataque deliberado contra el carácter de Dios, y la sabiduría
de su Ley, logró el objetivo que llevaba. Eva trató de
defender la limitación, pero al hacerlo, excedió lo expresado
en la Palabra de Dios.
La limitación que en realidad impuso Dios se declara en Génesis
2:16-17: “ Y mandó Jehová Dios al hombre,
diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, mas del
árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás; porque
el día que de él comieres, ciertamente morirás”.
Eva fue más allá de estas palabras al agregar, “...ni
lo tocaréis...” (Génesis 3:3).
Al ir más allá de la Palabra de Dios, se hizo vulnerable
a satanás.
Cuando satanás tentó a Jesús en el desierto, satanás
citó incorrectamente la Escritura, pero Jesús lo obligó
a huir, citando correctamente la Palabra de Dios.
Si satanás no puede lograr que niegues la Palabra de Dios, te
tentará a distorsionar su significado, o agregarle restricciones
que no estaban en las intenciones de Dios.
4. Enfoque sensual
Al escuchar la burla de satanás, y luego su negación de
la Palabra de Dios, se sembraron dudas en la mente de Eva, respecto
a lo que Dios realmente había dicho, y sus razones para decirlo.
Ella siguió contemplando el fruto prohibido, y empezó
a codiciarlo: “Y vió la mujer que el árbol era
bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable
para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto...”
(Génesis 3:6)
Si te permites seguir contemplando lo que Dios ha prohibido, o visualizar
en tu mente el deleite o placer potencial que habría en ello,
seguramente serás derrotado.
“Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia
es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después
que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado,
da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15)
5. VIOLACIÓN DE LA CONCIENCIA
Eva alargó la mano, tomó del fruto y lo comió,
en violación directa de la Palabra de Dios. Si tú te encuentras
esclavizado por algún hábito sensual, probablemente puedas
recordar la vez que concientemente hiciste lo que en tu corazón
sabías que era malo.
Quizá esperabas, como Eva, el juicio inmediato de Dios, no reconociendo
que ya había ocurrido la muerte espiritual, junto con la servidumbre
invisible.
“ ¿No sabéis que si os sometéis
a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien
obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia
para justicia? (Romanos 6:16)
Cada vez que haces caso omiso de una advertencia de
tu espíritu, estás violando tu conciencia. Dios califica
eso de pecado “...bienaventurado el que no se condena a sí
mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado,
porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado”
(Romanos 14:22-23)
6. DESPERTAR DE LA CULPA
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron
que estaban desnudos; ...y se escondieron de la presencia de Jehová....”
(Génesis 3:7-8)
La culpabilidad es para la conciencia, lo que el dolor para el sistema
nervioso. La función del dolor es avisarte que está ocurriendo
daño, y que si no efectúas algún cambio, sufrirás
un daño mayor.
De manera similar, la culpabilidad fue diseñada por Dios para
avisarte que te estás dañando, y que tu único recurso
es volverte de tu pecado y acercarte a Dios arrepentido. El pecado causa
vergüenza y temor: “....Oí tu voz en el huerto,
y tuve miedo...” (Génesis 3:10)
¿Recuerdas las manifestaciones de culpabilidad cuando por
primera vez violaste tu conciencia en el área de la moralidad?
7. RESPUESTA A LA CULPABILIDAD
Adán y Eva respondieron a su trasgresión, uniendo
hojas de higuera para cubrir su desnudez el uno ante el otro, y luego
para esconderse de Dios.
Estas respuestas violaron el propósito mismo de la culpabilidad,
que es traernos el arrepentimiento y restaurar nuestra comunión
con El.
La falta de arrepentimiento hizo que, tanto Adán como Eva culparan
a otro de sus transgresiones: Adán culpó a Eva y a Dios:
“...La mujer que me diste por compañera me dio del árbol,
y yo comí” Eva dijo: “... la serpiente me engañó,
y comí” (Génesis 3:12-13)
El arrepentimiento incompleto conduce a una compensación religiosa
(al estilo de las hojas de higuera) para poder ser respetables ante
los que nos rodean. Sin embargo, nos separa de Dios, y nos conduce a
una mayor esclavitud, y a la justificación de mayor inmoralidad.
“Por tanto, como el pecado entró en
el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos
5:12)
E. Siete pasos para conquistar hábitos pecaminosos
1.Injerta a tu alma Romanos 6 y 8
Uno de los capítulos más claros en la Bibia, sobre victoria
en la tentación, es Santiago 1. Contiene un
mandamiento y una promesa que debes aplicar a tu vida, para poder experimentar
victoria diariamente. “...Recibid con mansedumbre la palabra
implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago
1:21)
El poder de la Palabra de Dios para conquistar la impureza moral también
se enfatiza en el Salmo 119:9-11: “ ¿Con
qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus
mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar
contra ti”.
La Escritura compara al creyente con un olivo silvestre, y el proceso
de doble injerto que se realiza en el árbol, también ha
de realizarse en nuestra vida:
“...Y tú, siendo olivo silvestre, has
sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la
raíz y de la rica sabio del olivo” (Romanos 11:17)
Primero, un olivo joven, silvestre, será injertado
en el tronco talado de un olivo bueno, maduro, con un sistema de raices
fuerte y sano. Desde este sistema de raices, fluyen nutrientes hacia
el olivo joven, dándole crecimiento rápido.
La segunda etapa del injerto ocurre cuando se implantan ramas de olivo
bueno al olivo silvestre. Estas ramas entonces producen buen fruto.
Al ser salvo fuiste injertado en Cristo. De El recibes vida y nutrientes
para el crecimiento espiritual . Sin embargo, existe además la
necesidad de injertar a tu alma, ramas de la Escritura, para poder producir
buen fruto.
“Si permanecéis en mí, y mis
palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queréis y os será hecho” (Juan
15:7)
2. Medita la Escritura de día y de noche
Al meditar en Romanos 6 y 8, estos pasajes se convertirán
en una expresión de tu propia mente, voluntad y emociones para
con el Señor, y el fruto de ellos entonces se convertirá
en una realidad en tu vida.
El fruto de Romanos 6 es victoria sobre el pecado: “...El
pecado no se enseñoreará de vosotros...” (Romanos
6:14)
El fruto de Romanos 8 es andar en el Espíritu: “Para
que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme
a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos
8:4)
La meditación inlcuye el poner el pasaje en primera persona,
y aplicarlo directamente al pecado que Dios quiere conquistar en tu
vida. Si estás lidiando con el pecado de pensamientos lascivos,
Romanos 6:1-3 podría personalizarse de la siguiente
manera:
3. Visualízate muerto al poder y atractivo
del pecado
La clave de la libertad moral es saber que ya has muerto a los pecados
que te acosan. Este hecho se enfatiza vez tras vez en Romanos
6 y en otros pasajes.
- “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado
juntamente con El, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a
fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos
6:6)
- “Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado”
(Romanos 6:7)
- “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo
yo, más vive Cristo en mí....” (Gálatas
2:20)
- “Porque habéis muerto, y vuestra vida está
escondida con Cristo en Dios” (Colosences 3:3)
El hecho de que has muerto al pecado, debe primeramente
ser discernido por tu espíritu, luego entendido por tu mente.
El discernimiento espiritual viene por medio del “oír con
fe” (Véase Gálatas 3:2) y mediante
la confirmación del Espíritu Santo con tu espíritu,
de que estás en Cristo. El entendimiento de la mente se da al
considerar que este hecho es así.
La palabra considerar viene de un término contable que significa
confirmar los hechos de un registro.
“Así también vosotros consideraos
muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús Señor
nuestro” (Romanos 6:11)
Si no has estado considerándote muerto al pecado,
probablemente oras al ser tentado, “Dios dame la victoria sobre
este pecado”.
Una oración así es inexacta. En lugar de orar para que
Dios te dé la victoria sobre el pecado, deber reclamar la victoria
que El ya ganó sobre el pecado al morir en la cruz. Cuando tú
te convertiste a Cristo, participaste de su muerte, sepultura y resurrección.
¿Cómo respondería un muerto a la tentación
que tu enfrentas?
Al considerarte muerto al pecado, imagina lo que esto significaría
en la realidad. Tus ojos y oídos estarían cerrados a la
tentación. No tendrías ningún deseo ni afecto para
el mal, tus labios no hablarían ningún engaño.
Si estuvieras muerto, y pasara frente a ti una mujer indecentemente
vestida, no la seguirías con la vista. No codiciarías
su belleza en tu corazón. No le coquetearías, y no pondrías
en tu mente una imagen sensual de ella.
Un hombre cristiano que había estado tratando de vencer el hábito
del cigarrillo durante seis años, dijo súbitamente para
sí mismo, “¡Vaya, los muertos no fuman!”. La
conciencia de esto, junto co los demás pasos, le permitió
liberarse de su vicio.
4. No proveas para los hábitos pecaminosos
Un joven era continuamente atormentado con imaginaciones lascivas y
pensamientos codiciosos. Memorizó Romanos 6
y lo meditó, pero no podía librarse de esta esclavitud
en su vida.
La razón era obvia: En su cuarto tenía guardadas una revistas
pornográficas. En los momentos de tentación, las sacaba
para verlas.
Estaba haciendo provisión para los deseos de su carne, en violación
del mandato de Romanos 13:14 “Sino vestios
del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de
la carne”
Un alcohólico que guarda licor en la casa, está haciendo
provisión para los deseos de la carne. Un consumidor de drogas
que mantiene contacto con quienes venden drogas, está haciendo
provisión para los deseos de la carne.
Ninguno que hace provisión para los deseos de la carne, tiene
esperanzas de experimentar victoria sobre los hábitos pecaminosos.
En realidad, los que sí están experimentado libertad en
Cristo, no tratan de ver cuánto se pueden acercar al mundo y
seguir siendo considerados buenos cristianos. Más bien buscan
cuánto pueden acercarse al Señor para disfrutar de comunión
con El. Han aprendido a huir de las pasiones juveniles, su lema es:
“Otros podrán, pero yo no”.
Consecuencias de leer material sensual
• Experimentas culpabilidad al violar las leyes morales que Dios
escribió en tu corazón
“Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando
testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles
sus razonamientos” (Romanos 2:15)
• Dañas tu matrimonio al cometer adulterio
mental
“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para
codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”
(Mateo 5:28)
• Promueves la prostitución al pagar por
materiales lascivos
“Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar,
seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado
a la codicia, y son hijos de maldición” (2
Pedro 2:14)
• Pones el fundamento para la enfermedad mental,
al tener placer sensual sin responsabilidad
“ El hombre de doble ánimo es inconstante en todos
sus caminos” (Santiago 1:8- Véase
también Romanos 1:28)
• Siembras las semillas de la destrucción
de tu carne
“ No es engañéis; Dios no puede ser burlado:
pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”
(Gálatas 6:7)
• Fomentas el crimen violento en la nación
“ No contaminarás a tu hija haciéndola fornicar
para que no se prostituya la tierra y se llene de maldad (crimen violento)”
(Levítico 19:29)
• Embotas tus sentidos espirituales y entristeces al Espíritu
Santo
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu
y el del Espíritu es contra la carne; y estos dos se oponen entre
sí...” (Gálatas 5:17)
• Promueves la meta del humanismo, que es disfrutar
lo que la codicia de placer sugiera
“ Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas
cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia”
(Efesios 5:6)
Consecuencias de observar televisión mundana
• Estableces la práctica de tolerar lo
malo a fin de disfrutar un poco de bueno
“El temor de Jehová es aborrecer el mal....”
(Proverbios 8:13)
“...Un poco de levadura leuda toda la masa” (1
Corintios 5:6)
• Disminuyes tu resistencia al mal
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque
de él mana la vida” (Proverbios 4:23)
• Tienes acceso constante a las filosofías
y conceptos falsos del mundo
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías
y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme
a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses
2:8)
• Cauterizas tu conciencia y pierdes tu amor
por el Señor
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se
enfriará” (Mateo 24:12)
• Te expones a gente inicua que ni siquiera debe entrar a tu hogar
“...El que se junta con necios será quebrantado”
(Proverbios 13:20)
“Vete de delante del hombre necio, porque en él no
hallarás labios de ciencia” (Proverbios 14:7)
• Permites que sea devorado uno de tus recursos
mas valiosos: el tiempo
“ Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo
90:12)
• Te constituyes enemigo de Dios
“... ¿No sabéis que la amistad del mundo es
enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo,
se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4)
Consecuencias de consumir alcohol
• Acarreas destrucción sobre ti mismo
“ No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color
en la copa. Se entra suavemente; mas al fin como serpiente morderá,
y como áspid dará dolor” (Proverbios
23:31-23)
• Disminuyes inhibiciones vitales contra el mal
“ Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón
hablará perversidades” (Proverbios 23:33)
• Te expones a la esclavitud del vicio
“ ¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay
de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!
(Habacuc 2:15)
• Eres tropiezo para cristianos más débiles
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu
hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Romanos
14:21)
Lo que los padres permiten con moderación, sus
hijos excusan con exceso
“...Bienaventurado el que no se condena a sí mismo
en lo que aprueba... porque todo lo que no proviene de fe, es pecado”
(Romanos 14:22-23)
5. Compara la ley del pecado con la ley de la gravedad
Probablemente sea difícil para ti comprender el hecho
de que estás muerto al pecado, cuando son aún tan reales
las tentaciones. El problema es la “ley del pecado”, que
Pablo describe en Romanos 7:21-24: “Así
que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está
en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en
la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se revela contra
la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está
en mis miembros. ¡Miserable de mí!, ¿quién
me librará de este cuerpo de muerte?.
La ley del pecado es como la ley de la gravedad. Opera continuamente,
pero puede ser vencida. El águila que vuela por el aire vence
la gravedad, pero si el águila dobla sus alas, predomina la ley
de la gravedad, y caerá a su destrucción.
La ley del pecado opera continuamente en nuestros miembros; sin embargo,
cuando andamos en el Espíritu no satisfacemos los deseos de la
carne. Pero, si nos alejamos del Señor, nos domina la ley del
pecado, y empezamos a caer hacia la derrota espiritual.
Lo único que tiene que hacer el águila para detener su
caída es extender sus alas, y la fuerza de ascensión vencerá
la ley de la gravedad.
Lo único que tu tienes que hacer para vencer el poder de la tentación
es extender tus “alas espirituales” mediante la recitación
de Romanos 6 y 8, o algún otro pasaje, y reclamar la victoria
que Cristo ya ha ganado para ti mediante su muerte, sepultura y resurrección.
Esta es la promesa de Romanos 8:2-4:
“Porque la ley del Espíritu de vida
en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil
por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado
y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que
la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme
a la carne, sino conforme al Espíritu”.
6. Responsabilízate por la victoria, ante las autoridades
establecidas por Dios
Este es uno de los pasos más importantes para
conquistar hábitos. Muchos han dado testimonio de que aún
habiendo dado los otros seis pasos no podían conquistar su hábito.
Fue únicamente cuando informaron discretamente a un padre, marido
u otra autoridad dada por Dios, acerca de su derrota moral, y asumiendo
responsabilidad por la victoria diaria, que experimentaron victoria
completa.
¿Porqué es tan importante comprometerse? Parte de la respuesta
está en 1 Pedro 4:1: “Puesto que Cristo
ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos
del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó
con el pecado”.
¿Cómo padeció Cristo en la carne?
El no sólo sufrió dolor físico, sino que también
sufrió vergüenza pública por nuestro pecado.
Uno de los engaños más astutos de satanás
es hacerte pensar que puedes pecar en secreto. Nada hay oculto que no
haya de ser manifestado, y nadie puede pecar sin afectar a los que lo
rodean.
Por esto se nos manda que nos exhortemos “....los
unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para
que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”
(Hebreos 3:13).
Hay otra razón por la que debemos, honestamente, pero correctamente,
compartir nuestras derrotas. El orgullo usualmente es lo que nos impide
hacerlo, y el orgullo estorba la gracia de Dios, que es la que nos da
el deseo y el poder para conquistar los hábitos. De modo que
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que
los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios
28:13)
7. Presenta tus miembros a Dios como instrumentos de justicia
No basta con considerarte muerto al pecado; Dios también
quiere que estés vivo para El. Tanto el estar muerto para el
pecado, como el estar vivo para Dios son esenciales para la victoria
sobre los hábitos. Pablo combina estas ideas en Romanos 12:21
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
Un joven confirmó la importancia de esto, cuando
dio testimonio de que experimentó libertad de los hábitos
al concentrase sobre la obra positiva que Dios quería lograr
a través de su vida. Cuando él enfocaba únicamente
su muerte al pecado, tenía un enfoque negativo. Experimentó
gozo y libertad al atender a los impulsos Escriturales del Espíritu
Santo y obedecer por la gracia que le fue dada.
Aprende a ser sensible a los impulsos Bíblicos
Dios quiere lograr su voluntad a través de tu
vida. únicamente lo logrará si estás viviendo conforme
a la ley del Espíritu, y no conforme a la ley del pecado.
El Espíritu Santo traerá a tu mente el
orar por una persona necesitada, o escribir una carta de aliento, o
testificar a alguien con quien te encuentras, o hacer un regalo, o ayunar
por un día, o aplicarte con especial diligencia a tu trabajo.
Al vivir por encima de los mandatos de los pensamientos
y deseos lascivos, sea que comas o bebas o cualquier cosa que hagas,
puedes hacer todo para la gloria de Dios.
“Si, pues, coméis o bebéis o
hacéis
otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios”
(1 Corintios 10:31)
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