|
Autoridad
Amor
Perdón
Proceso de Muerte
El Servicio
Fidelidad y Lealtad
La Confrontación
La Integridad
La Obediencia
La Oración
La Presencia de Dios
La Reproducción
Siembra y Cosecha
La Sujeción
Comunicación (No dar nada por
Sentado)
Transparencia y Autenticidad
Cediendo Derechos
Libertad deDiezmos
Buena Conciencia
Pureza Moral
|
PROCESO DE MUERTE
I. ¿QUÉ ES MORIR?
- Morir es un proceso en la vida del discípulo que viene como
resultado de una decisión de negarse a sí mismo, renunciando
a las metas, intereses, gustos y conceptos personales con el fin de
que Cristo sea glorificado y que la voluntad de Dios se establezca
en su vida.
(Ejemplo; Los conciertos de jazz, la manipulación)
(Juan 10:17-18ª “Por eso me ama el Padre,
porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino
que yo de mí mismo la pongo...”).
II. ETAPAS DEL PROCESO DE MUERTE
Juan 12:24 “De cierto, de cierto
os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda
solo...”
A. IDENTIFICACIÓN DE LA DEBILIDAD
Y CAIDA:
1. Identificación de la debilidad:
Es el momento en que nos damos cuenta que hay un área en nuestra
vida que está siendo gobernada por nosotros, y que está
trayendo deshonra al Cristo que vive dentro de nosotros. Podemos caer
en cuenta a través de una revelación de Dios, o por medio
de la humillación y el quebrantamiento.
"Morir es un proceso que viene
como resultado de la decisión de negarse a sí mismo."
- Solo Cristo conoce nuestras debilidades, por lo tanto él
es el que puede revelarlas a nosotros.
- Teoría del placer y el dolor.
- Dios no nos castiga, sino que nos suelta y nosotros nos encargamos
de autodestruirnos.
2. La caída: Es el momento
en que nos bajamos del trono.
B. IDENTIFICACIÓN DEL PROCESO DE MUERTE
Es cuando nuestra área débil es crucificada,
y queda sometida al gobierno del Cristo que vive en nosotros.
III. OBJETIVO DEL PROCESO DE MUERTE
Juan 12:23-24 “...Ha llegado
la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto
os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda
solo...”
Juan 17:1 “...Padre, la hora
ha llegado; glorifica a tu Hijo, pAra que también tu Hijo te
glorifique a ti...”
El objetivo del proceso de muerte es glorificar a Dios, cumpliendo su
voluntad.
- En el caso de Jesús, lo que Dios deseaba hacer a través
de su muerte era dar vida eterna al hombre.
- Juan 17:2,3 “...como le has dado potestad
sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le
diste.”
- El objetivo del proceso de muerte en el creyente también
es glorificar a Dios, pero en nuestro caso lo que Dios quiere hacer
es que la gente crea que Cristo es el Salvador, y que El lo envió.
¿Cómo se puede lograr esto? Cuando todos, siendo muchos,
reflejamos a uno: Cristo. La única forma de lograr esto es
a través de la muerte al “yo”
Juan 17:22 dice: “La gloria
que me diste yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros
somos uno.”
Juan 17:20, 21 dice: “Mas no
ruego solamente por éstos, sino también por los que han
de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno;
como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también
ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me
enviaste”
IV. ¿CÓMO PODEMOS APLICAR EL PRINCIPIO DE LA MUERTE
LOS UNOS A LOS OTROS?
A. PRIMERO, MURIENDO NOSOTROS POR LOS DEMAS.
Juan 15:12-13 dice: “Es mi
mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”
B. AYUDANDO A LOS DEMÁS A MORIR
- Ningún ser humano está capacitado para “dar
muerte” a otro, ya que esta es una decisión personal.
En el cielo, Jesús decidió venir a morir por ti y por
mí, y en el Getsemaní tomó la decisión
de continuar hasta las últimas consecuencias. Su motivación
siempre fue la misma: glorificar al Padre.
- Podemos ser usados por Dios para ayudar a los demás a identificar
sus debilidades (a través de la confrontación), ya que
el Cristo que está en nosotros nos permite discernirlas.
- La actitud con la cual nos acercamos donde una persona a hablarle
de sus debilidades debe ser la misma que tenía Jesús:
El amor.
Mr. 10:21ª “Entonces Jesús,
mirándole, le amo”
|