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LA CONFRONTACIÓN
I. SIGNIFICADOS IMPORTANTES:
Proverbios 28:23 dice: “El
que reprende al hombre hallará después mayor gracia que
el que lisonjea con la lengua.”
A. CONFRONTACIÓN: Es cuando una persona habla
con otra con quien se encuentra en conflicto, con el objetivo de traer
a la luz la situación, Dios tome el control y se glorifique.
B. RESTAURAR: Es la acción de ganar a tu hermano,
el cual ha pecado contra ti, restableciendo de nuevo así la relación.
Dios delegó esta responsabilidad sobre el ofendido, ya que este
se encuentra en la luz, mientras que el ofensor, al ignorar que te ha
ofendido, permanece en tinieblas.
C. PERDONAR: Es la decisión de no tomar en cuenta
las ofensas que otros cometen contra ti, poniendo los principios espirituales
y la justicia de Dios por encima de las emociones y la justicia humana.
Jesús nos enseño que debemos perdonar sin límites,
hasta setenta veces siete, esto es, cuantas veces sea necesario. El
Señor espera que tratemos a los demás al igual que Él
nos trata a nosotros. La vida del creyente con respecto a otros se basa
en los principios de Dios, no en la justicia humana.
Mateo 18:21-22 dice: “Entonces se le acercó
Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré
a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús
le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces
siete”.
II. OBJETIVOS DE LA CONFRONTACIÓN
A. GLORIFICAR A DIOS: En la confrontación, así
como en los demás principios de vida, nuestro objetivo primordial
es glorificar a Dios, al permitir que el reino de Cristo se establezca
en nuestra vida, la de nuestros hermanos, y en nuestras relaciones interpersonales.
B. GUARDAR A TU HERMANO: Otro objetivo
de este principio es ser guarda de nuestros hermanos. Es importante
que cuando veamos que uno de nuestros hermanos está cayendo en
una debilidad o en una mala proyección, debemos confrontarlo,
en vez de juzgarlo y hablar mal de él..
C. GANAR A TU HERMANO: Dios también
nos ha proporcionado este principio para ayudar a restaurar el alma
de nuestros hermanos, y a traer luz a determinadas áreas o situaciones
de sus vidas. La palabra es muy clara cuando dice en:
Mateo 18:15, “Por tanto
si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando
tú y él solos; si te oyere has ganado a tu hermano.”
III. PAUTAS DE LA CONFRONTACIÓN
Cada vez que un hermano peque contra ti, debes tener
en cuenta los tres aspectos de la confrontación:
A. COMO? Al confrontar a tu hermano
ante todo debes anteponer el amor. Recuerda que la Biblia nos enseña
que debemos amarnos unos a otros y amar a nuestro prójimo como
a nosotros mismos. (I Juan 2:10-12; 5:2-3). Nuestro modelo es el Señor
Jesús, y también debemos procurar imitarlo en la forma
de confrontar.
(Mar. 10:21) dice: “Entonces,
Jesús mirándole le amó y le dijo...”
NOTA: No debemos olvidar que nuestro deseo es glorificar
a Dios y restaurar la relación; nuestro enfoque debe ser la ofensa
y no el ofensor. Hay que entender que en todo conflicto ambas personas
están involucradas, por lo tanto no se debe tener la actitud
de que el otro es el culpable y que uno es el que tiene la razón.
B. CUANDO? Se debe escoger un momento en que los sentimientos
y las emociones no vayan a entorpecer el proceso de confrontación,
sin llegar al extremo de esperar tanto tiempo que nos veamos traicionados
por nuestras emociones y eludamos la confrontación.
NOTA: Es recomendable apartar una
cita con esa persona para abrirle tu corazón y ganarlo en amor.
Recuerda que el primero que debe enterarse de la falta es el ofensor
y no otros.
C. DONDE? Es muy importante escoger
un lugar apropiado para realizar la confrontación. Debe ser un
sitio donde pueda estar a solas y sin interrupciones, y donde la persona
que va a ser confrontada no se sienta amenazada.
IV. ETAPAS DE LA CONFRONTACIÓN
De tal manera que no nos llevemos sorpresas emocionales
que nos muevan a interrumpir el proceso de confrontación, hay
que tener en cuenta las etapas por las cuales este pasa, y cada una
de las actitudes identifican dichas etapas:
A. MOMENTO DE JUSTIFICACIÓN: La primera reacción
natural que aparece cuando confrontamos a alguien que nos ha ofendido
es la justificación, ya que toda persona tiene el instinto natural
de defenderse. El ofendido debe entender esto para no juzgar al ofensor.
El método de combatir esta actitud es asegurando a la persona
en amor antes de confrontarlo, ya que de esta manera contrarrestamos
los sentimientos de temor y rechazo que hay en el ser humano.
Hay que entender que en esta etapa se presenta un momento de efervescencia
y calor, en el que nuestras emociones están a flor de piel, produciéndose
muchas veces el llanto y subidas en el tono de la voz. En pocas palabras,
este es un momento de tensión donde se ven involucrados nuestros
sentimientos.
NOTA: En caso de ser tú el ofensor, debes escuchar
la queja, humillarte, y luego proceder a dar la explicación correspondiente,
si es que la hay. Puede ocurrir que no seas conciente de la falta, pero
que hayas incurrido en una ofensa contra tu hermano. Como dijo David:
“Líbrame Señor de los pecados que me son ocultos”
Hay otros casos en que podemos ofender a los demás
a través de alguna proyección de nuestra personalidad,
mas sin embargo no haber pecado contra ellos. La realidad es que es
imposible agradar a todo el mundo, ya que todos los seres humanos somos
diferentes.
B. MOMENTO DE RECONOCIMIENTO: Va a llegar un momento
en la confrontación en que al ofensor le va a ir siendo revelado
su pecado, lo cual lo va a llevar hacia una etapa de reconocimiento
del mismo.
Si el ofensor no reconoce su culpa, entonces debemos hacer lo que Jesús
dijo en:
Mateo 18:16-17: “ Mas si
no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de
dos o tres testigos conste toda palabra. Si no lo oyere a ellos, dilo
a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenerle por gentil y publicano”.
Los testigos que llames para la confrontación
deben ser personas espiritualmente maduras, en lo posible líderes
de la iglesia, para que así la situación sea manejada
con madurez. Si aún después de esto, la persona no recibe
la confrontación, es necesario dirigirse a los pastores de la
Iglesia para que ellos se encarguen de la situación.
C. MOMENTO DE RECONCILIACIÓN: Después
del reconocimiento del pecado viene el momento más glorioso de
la confrontación: La reconciliación. Es en esta etapa
cuando el ofendido y el ofensor se perdonan mutuamente, restauran su
relación y refuerzan el pacto de amor.
V. OBSTÁCULOS DE LA CONFRONTACIÓN
A. Temor de desnudar nuestras debilidades y que la
imagen que los demás tienen de nosotros cambie. Podemos resumir
esto en una palabra: ORGULLO.
B. Huir del mal, sentimiento que nos
produce el herir a otros. La razón por la cual esto ocurre es
porque tenemos la tendencia de pensar primero en nosotros que en los
demás. En una palabra: EGOISMO.
C. Creer que la otra persona se va
a justificar y no lo va a recibir. Estas son palabras que nuestra CARNE
nos ministra, pero que no debemos hacerle caso.
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