AMOR
Mateo 22:37-39 “Jesús le dijo: Amarás
al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda
tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como
a ti mismo”.
I. CUANDO NOS REFERIMOS BÍBLICAMENTE AL AMOR ENCONTRAMOS
TRES DEFINICIONES
A. EROS: Se refiere al amor
de pareja, hombre-mujer, mujer-hombre. Cantar de los Cantares
4:9-11. Es el amor reflejado hacia la intimidad de pareja. Sexualmente
es un amor erótico.
B. AMOR FILIAL: Es el amor dirigido
hacia las personas más allegadas (familiares, amigos y
personas allegadas). Es un amor entre personas conocidas, de estima
para la vida de uno. (Rut 1:3-16).
Este amor depende de las emociones y circunstancias involuntarias.
C. AMOR ÁGAPE: Es el
más grande amor que puede haber, es el amor que proviene
de Dios, del cual Él es el origen, el medio y el fin. La
palabra ágape denota una buena voluntad que siempre busca
el bien de la otra persona y no el suyo, no importa lo que haga;
es un amor sacrificado que da sin pedir nada a cambio. El amor
ágape depende más de la voluntad que de la emoción,
es un amor incondicional de Dios para el mundo. Es el amor de
Dios, de este depende todo.
"El Amor no es un sentimiento,
es una decisción".
Se evidencia claramente en la profunda entrega
que Dios Padre tuvo para con la humanidad al darnos a su único
hijo para perdón de nuestros pecados. En respuesta a este
amor el hombre debería amar de la misma forma tanto a Dios
como a su prójimo, tal y como lo dice la Palabra en Mateo
22:34-40, “Entonces los fariseos, oyendo que había
hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos,
intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:
Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu mente, este es el primer y gran mandamiento”.
El amor total de Dios nos capacita para amarnos a nosotros mismos
y a nuestro prójimo.
El amor no es un sentimiento, es una decisión.
Al decidir amar a una persona se decide honrarla con actos de
amor sin importar nuestros sentimientos.
¿Cómo podemos amar a Dios?
Juan 14:21 dice: “El que
tiene mis mandamientos, y los guarda ese es el que me ama, y el
que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré,
y me manifestaré a él”.
Podemos amar a Dios guardando sus mandamientos.
En el amor de Jesucristo se encuentra la expresión más
amplia de la obediencia a sus mandamientos, los cuales son mandamientos
del Padre.
II. MANIFESTACIONES DEL AMOR
A. EL AMOR DE DIOS HACIA LOS HOMBRES
Su base está en Juan 3:16; I Juan 4:8-10.
B. EL AMOR DEL HOMBRE HACIA
DIOS
Juan 4:7; Jeremías 2:12; Mateo 22:39.
C. EL AMOR DEL HOMBRE HACIA
EL HOMBRE
I Corintios 13; Juan 15:12-13; III Juan 1:5-8
Cuando no hay el don del amor en nuestras vidas, es como si se
tratara de una persona que no ha nadado en su vida y se enfrenta
a una ola gigante (situaciones de la vida, problemas financieros,
rencor, amargura, etc.), mientras que aquel que ha reconocido
siente, disfruta y da el amor de Dios es como aquel practicante
de surf que a pesar de la ola gigante, está sobre ella.
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